martes, 2 de marzo de 2010

Sobre la teoría del desarrollo y el modelo de crecimiento: Comentario a Waldo Mendoza

Actualidad Económica
Martes 2 de marzo de 2010

Félix Jiménez
Economista Ph. D.
Profesor Principal de la PUCP

El debate sobre el modelo neoliberal, para ser completo, debe incluir la discusión de la teoría del desarrollo que fundamenta a un modelo de crecimiento. Sobre estos temas hay abundante literatura que diferencia claramente las teorías del desarrollo de los modelos de crecimiento. Las primeras corresponden a la visión global acerca de la evolución de las economías y sociedades a largo plazo que es propia de una corriente de pensamiento; mientras que el modelo de crecimiento es su expresión formal. No se puede discutir el modelo de crecimiento al margen de la corriente teórica de la cual es parte. El debate que emprendimos, a mi juicio, presuponía que todos identificábamos la corriente de pensamiento neoliberal y que todos sabíamos diferenciarla de la corriente de pensamiento, por ejemplo, keynesiana. No se puede defender un modelo de crecimiento neoliberal (como lo hace Waldo Mendoza) y, al mismo tiempo reclamarse, por ejemplo, keynesiano.

La concepción neoliberal del desarrollo y su modelo de crecimiento

En general, el modelo económico es la forma de producción basada en un patrón específico de acumulación de capital que da lugar a un determinado liderazgo sectorial y de demanda en el crecimiento económico. El modelo económico incluye una estructura de precios relativos, una forma de financiamiento y una estructura de demanda que determinan, conjuntamente, el patrón de crecimiento (quién lo lidera) y el tipo de tecnología que se adopta. Por su parte, estos dos últimos, el patrón de crecimiento y la tecnología, determinan los niveles y la calidad de empleo de la fuerza laboral. Este es un concepto general.

Con base a este concepto señalé que la forma de producción que se orienta hacia las exportaciones en su versión neoliberal implica la liberalización al máximo de los mercados y, en particular, del mercado de trabajo, la reducción significativa de aranceles o su eliminación, y la asignación de un papel subsidiario y neutral al Estado. Específicamente en países como el nuestro la expresión formal de la teoría del desarrollo neoliberal es un modelo de crecimiento primario exportador, con precios relativos clave (como el tipo de cambio real y el salario real) que estimulan la producción de no transables (sectores de comercio, servicios y construcción) y favorecen las inversiones en sectores con alta renta natural, en sectores con mercados cautivos y en sectores exportadores no tradicionales que operan con mano de obra barata y de baja calidad.

Ciertamente, este estilo de crecimiento se impone y se mantiene por una élite de poder o coalición de poder que controla el aparato del Estado. Previamente, para hacer posible este control, las instituciones multilaterales (Banco Mundial y FMI) propiciaron, durante la década de los noventa, políticas y reformas que ayudaron a la constitución de una coalición entre el capital transnacional y el gran capital nacional financiero y minero, junto con una tecnocracia que se «aloja y se alimenta » en los círculos de poder (en el segundo gobierno de Belaúnde, durante el fujimorato, en el toledismo minero-financiero y en el actual alanismo-fujimorista). Pero, sin duda alguna fue la crisis económica espectacular generada por Alan García en su primer gobierno, la que allanó el camino al neoliberalismo.

El sustento teórico de este modelo de crecimiento, es la escuela neoclásica decimonónica remozada con la hipótesis de expectativas racionales de la década de los años 1970s. Esta escuela hace énfasis en la eficiencia del mercado autorregulado y sostiene que las distorsiones en el mercado son originadas por la intervención del Estado. Específicamente, según esta teoría, en ausencia de intervención del Estado, el capital y el trabajo, perciben como remuneración lo que señala el mercado. Y lo que señala el mercado depende de la escasez relativa y de la productividad de dichos factores. Por lo tanto, el mercado libre conduce al pleno empleo de los factores, pues sus precios se ajustan para asegurar que esto ocurra. A nivel del comercio internacional, la teoría sostiene que los países comercian porque tienen distintas especializaciones y que, por lo tanto, pueden beneficiarse del comercio si cada uno produce y vende lo que sabe hacer relativamente mejor.

Esta teoría del desarrollo neoliberal se enfrenta al consenso keynesiano dominante durante los años del Golden Age del capitalismo 1945-1970. Para la escuela keynesiana, el nivel de actividad (de producción y de empleo) esta determinado por el nivel de demanda agregada. Se sostiene que la economía adolece de deficiencias periódicas de demanda y que, por lo tanto, son necesarias las políticas, monetaria y fiscal, para asegurar la estabilización y el pleno empleo. El neoliberalismo --o neoconservadurismo como lo denomina P. Krugman refiriéndose al período que se inicia con el gobierno de Reagan de 1980 en los EE.UU.-- descarta la propuesta keynesiana de una administración activa de la demanda orientada al objetivo de pleno empleo. Si el mecanismo de precios asegura la tendencia automática hacia el pleno empleo, las políticas gubernamentales son contraproducentes. Así, para el neoliberalismo las reformas laborales del New Deal que favorecieron la sindicalización y la mejora de los salarios, fueron distorsiones más que correcciones a las fallas de mercado.

La concepción del desarrollo y el crecimiento de Waldo Mendoza

Waldo Mendoza es un “keynesiano” cuando se trata de la política macroeconómica, pero es un neoliberal de hueso colorado cuando defiende “el modelo de desarrollo de los noventa”. Esta posición dicotómica es insostenible. Carece de rigor. No se puede aceptar, por ejemplo, que a corto plazo la inversión determina el ahorro, como sostiene Keynes en su teoría de la demanda efectiva y, al mismo tiempo, sostener que el ahorro determina la inversión como sostienen los neoclásicos o neoliberales en su teoría del crecimiento.

Cuando Waldo Mendoza celebra que Alan García “Mantuvo el modelo de desarrollo de los noventa”, dice que este modelo hace “énfasis en el mercado externo como fuente de demanda y la inversión privada como fuente de crecimiento de la capacidad productiva”. Pero no nos dice cómo se financia esta inversión. Suponemos, por su defensa del modelo neoliberal, que privilegia el papel de la inversión extranjera; por lo tanto, defiende la especialización primario exportadora y la terciarización de la economía. Esta composición de la oferta productiva depende de lo que “sabemos hacer relativamente mejor” y de las tecnologías imperantes. Y, la demanda que corresponde a esta oferta, que fundamentalmente proviene del mercado externo como él mismo indica, tiene una composición que reproduce (junto a la coalición político social en el poder) una distribución desigual del ingreso. Por eso Waldo Mendoza ignora los elementos consustanciales al modelo neoliberal de crecimiento como son: la política antisindical, la ausencia de derechos laborales y sociales para los trabajadores, el debilitamiento de las instituciones de protección social y la reducción del Estado. Pero también olvida sus consecuencias: el estancamiento de los salarios reales y la expansión del subempleo por ingresos (77% de la PEA se encuentra en empresas de 1 a 10 trabajadores con un ingreso mensual promedio de 600 a 700 soles).

Su particular visión del desarrollo se resume en lo que él mismo dice: “son suficientes una buena administración de la política macroeconómica y un incremento de la presión tributaria”. “En Perú sólo hay que enfrentar mejor los choques externos” y “Elevar sustantivamente la presión tributaria para poder sostener un gasto público mayor en capital humano e infraestructura” y de este modo enfrentar “el gran lastre de que no ha logrado que dejemos de ser uno de los países más desiguales en América Latina”. Pero, ¿a cuánto debe elevarse la presión tributaria o qué nivel de presión es suficiente para dejar de ser un país desigual? ¿Acaso propone una reforma tributaria radical para terminar con la desigualdad?

A modo de conclusión

Con su defensa del modelo neoliberal y su aparente adhesión a una reforma tributaria, Waldo Mendoza ha recalado en una behetría conceptual.

viernes, 19 de febrero de 2010

Sorry, Liberalismo peruano

16 de febrero de 2010
Extraído del blog de Raúl Mendoza Cánepa

El liberalismo peruano no ha tenido una historia feliz aunque sí muchos geniecillos malignos dispersos. Se dice que el primer asomo liberal fue el Colegio de Guadalupe, los primeros doctrinarios fueron Lorente y los Gálvez, que no constituyeron partido. Se enfrentaron a Bartolomé Herrera en un debate que no devino en un bipartidismo, como debió ser, sino en el silencio postrero.

Más adelante, Augusto Durand, encarnó el liberalismo romántico que cuajó en un partido montonero que nunca despegó del suelo. Los primeros años republicanos fueron dominados por el mercantilista y pseudomodernista Partido Civil y el conservador Partido Demócrata.

El siguiente asomo liberal ocurrió mucho después con Pedro Beltrán y La Prensa. No tomó la forma de un partido. En el Perú el liberalismo estuvo atorado, tuvo carne en un pequeño grupo de periodistas e intelectuales dispersos, nunca nada orgánico.

Fue Vargas Llosa el que trajo a fines de los 80 las ideas liberales. El Movimiento Libertad, de Vargas Llosa debió ser el gran partido liberal, pero con la derrota del 90 vinieron las deserciones y al lider le interesó poco dejar su huella. Los supuestos liberales mostraron sus reales caras, cuando no mercantilistas u oportunistas, autoritarias. Algunos se alinearon con el Gobierno de Fujimori.

La tecnocracia liberal ocupó cargos en el Fujimorato, vendieron la doctrina y se agazaparon en un régimen que les pagaba la quincena. No importa que el liberalismo fuera apenas “conducción económica y modernidad autoritaria” y la política manoseo y dictadura, allí estaban. Los veías en las grandes oficinas tomando decisiones, alimentando la dictablanda, y, eso, aún después del 5 de abril. Nadie renunció ni pontificó entonces, nadie trazó la defensa de una democracia que le importaba, realmente, a muy pocos, ya habría tiempo, “aprendan del dúctil Fouché”.

Al concluir el Fujimorato, la mayoría de liberales se incorporó al nuevo régimen, fueron paniaguistas con Paniagua, toledistas con Toledo y hasta neoapristas con García.

¿Y los auténticos liberales? Nada pues. Formaron un partido, eran los hijos directos del Movimiento Libertad que construyeron en el 2003 o 2004 la gran nueva opción: el Partido Liberal del Perú. Ghersi, Mario y Alvaro Vargas Llosa y hasta el cubano Montaner, Ferrero, Vega Alvear y más, todos felices, pero cero cobres. Claro, la política se hace sin plata, compadrito, sino mira a los apóstoles durante los tiempos del cristianismo primitivo. Si bien no llegó a inscribirse, por razones obvias, movió pisos y se hizo de varios comités. Era la nueva hornada del liberalismo.

Cuentan (yo lo vi) que un buen día un liberal de los más conocidos, radicales y brillantes recibió del entonces director de un conocido tabloide (no fue Mariátegui, por si acaso) un encargo: “reúne a los más brillantes y jóvenes liberales y hacemos una lista parlamentaria para mi amigo Humala, yo la gestiono. Muchos liberales se alinearon, unos con el caballo de Troya en la chistera, otros por probar e izquierdizarse por una curul, otros con petardos escondidos y otros más, los menos, ardiendo en cóleras y abominando de ignominioso propósito”. Querían filtrar liberales. El peregrino plan se deshizo, seguramente, cuando Siomi Lerner llegó y metió su manada.

Así quedó el Partido Liberal, con un dedo en la ventanilla del JNE y una mano en el mango del puñal con el que se habría de dar muerte. De que hay jóvenes y no tan jóvenes liberales que son como una llama o una luz cegadora, los hay. Posiblemente acaben sirviendo como tecnocratas anónimos o se pierdan en el servicio burocrático de cualquier gobierno o, quizás se rediman, rutilando en medio de la noche y se conviertan en los grandes líderes del futuro, quizás los tribunos del siglo XXI y no digo nombres, ya los conocerán.

La última aventura liberal es Bayly, que más que liberal es un libertario, un extremista a la usanza de los más descarnados libertinos del siglo XVIII. Su propuesta no se centra en el liberalismo económico, eso aburre y no engancha a nadie. Lo suyo es la libertad extrema en los asuntos personales, mi libre voluntad expresada en “con quién me acuesto, cómo me peino y la manera, muy a mi regalada gana, de cómo quiero vivir”. No representa a los liberales, es uno solo opinando un poco, no aglutina a nadie y puede fácil contaminarse si construye alianzas erradas.

Ahí está la azarosa tradición liberal. Bayly se monta en el Partido Cambio Radical, de Barba, ese mismo que dizque recibió, muy solapa él, las firma de Del Pomar (de Barranco) para sumarlas a las que él mismo reunió, un partido sobreviviente a la travesura, que es apenas una persona y que carece de bases hasta para la más nimia elección interna, cero comités y, por tanto, violación a la democracia interna (Ja, ¿Y la ONPE?) con candidaturas definidas antes de tiempo, un poco a deshoras ¿No?.

Especulaciones varias. No sé cuan real sea, que Cambio Radical pudo haber nominado a Kouri por Lima, pero no quiso quemar a Bayly antes de tiempo. Vaya círculo!, Barba: amigo de Rey y hasta señalan que es posible que Kouri se haga de Renovación y tiente Lima desde allí al final, con Felipe Castillo en el cajón. Todos somos amigos ¿No?, Rey, Barba, Alan, Kouri, Keiko. Y hasta la eficiente Xime (directora del programa de Bayly en TV), que al decir de Beto Ortíz, la hizo linda hace unos años en la campaña combi- chicha del chino ¿Recuerdan el Baile del Chino? Por ahí es que entran todos y todos juegan a una y no se sabe a qué. Keiko y Kouri, la dupla de oro, vecinos de plaza y el liberalismo sirviéndoles de felpudo a la entrada de la casa.

No dudo de Bayly y su autenticidad, se percibe que lo suyo es la vida a trasluz (hasta el descaro) aunque debiera escoger mejor sus sociedades políticas.

Adelante, de Rafael Belaunde es quizás lo más parecido o el símil de un partido liberal y tiene inscripción. Ignoro su destino en este trajín histórico, donde el liberalismo muy pocas veces sino ninguna, quedó bien parado.

La Historia lo dirá.

jueves, 18 de febrero de 2010

Europa: la deuda contraataca

La República
Mié, 10/02/2010

Por Humberto Campodónico

En los últimos días, las preocupaciones acerca de si Grecia, España y Portugal tenían la capacidad de pagar sus enormes deudas sacudieron a los mercados globales (tanto las bolsas como los mercados monetarios y los de commodities), mientras los inversionistas se preguntaban si otros países, incluido EEUU, van a sufrir los mismos problemas después de haber gastado enormes sumas de dinero para estimular sus economías.

En efecto, la deuda de los países industrializados ha alcanzado los “niveles latinos” de la década del 80. Grecia lidera el pelotón con una deuda total (externa e interna) del 123% de su PBI (en el Perú, en 1988, la deuda externa alcanzó el 100% del PBI). Muy cerca están Bélgica, Francia, Portugal, España, Reino Unido e Irlanda (ver cuadro). EEUU tiene una deuda de 92.4% y el promedio OCDE es 97.4%.

El problema central radica en que la institución a la cual debía acudir Grecia para “obtener ayuda” es el FMI. Pero eso es como darle “el beso de la muerte” a la credibilidad de todo el sistema económico y monetario de la Unión Europea (UE). Imagínense: ¡un país de la UE en el FMI!

Por eso el premier griego, George Papaconstantinou, afirmaba en todos los tonos que de ninguna manera acudirían al FMI: “El problema es nuestro y lo resolveremos solos”. Pero al analizar de cerca los recortes fiscales que tenía que hacer Grecia para bajar su actual déficit fiscal de 13 % a 3% del PBI, que es la regla de la UE, sus afirmaciones simplemente no eran creíbles.

¿Cuáles son las medidas? Congelamiento salarial, incluido el recorte de sueldos de los empleados públicos del 5.5%, así como el aumento de los impuestos a los combustibles y de la edad de jubilación. Caramba, no van al FMI pero vaya que sí aplican su programa. Así, hoy miércoles hay huelga del sector público y hasta los aeropuertos estarán cerrados. Dicen los sindicatos griegos que los trabajadores no tienen por qué pagar la crisis de los banqueros y que “serán un ejemplo para España y Portugal”.

De su lado, los otros miembros de la UE (sobre todo, Alemania y Francia) aprobaban las expresiones de Papaconstantinou, pero sabían que el problema era más complejo y comprometía al euro, pilar central de la UE (bajó más de 8% en las últimas semanas).

Claro, porque son similares los problemas de España y Portugal, que en estos días están discutiendo sus programas de austeridad.

No solo ellos están preocupados. Dice el New York Times que “los inversionistas están tratando de medir cuán seriamente la cesación de pagos (defaults) de los europeos podría afectar a las instituciones financieras de EEUU, así como a los mercados globales de crédito, pues está aún fresco el colapso del mercado inmobiliario de EEUU” (10/02/2010). Es por eso que, ayer martes, voceros de Alemania y Francia “tiraron la esponja” y anunciaron que la UE estaba contemplando “rescatar” a Grecia. Otra vez, “papá Estado” viene al rescate, esta vez preocupado no solo por las consecuencias económicas sino también por el agravamiento del clima social. Este salvataje de la UE a Grecia (cuyos detalles serán discutidos estos días), de un lado, ha calmado a los mercados pero, de otro, significa un grave “riesgo moral”, pues los inversionistas van a apostar a que, en última instancia, siempre serán rescatados.

Corolario: la crisis sistémica global que comenzó en el 2008 está todavía allí, viva y coleando. Veremos qué pasa.

Se agota el modelo

La República
Lun, 15/02/2010
Por Humberto Campodónico

Visto desde una perspectiva más amplia, el problema del “bono militar” no puede quedarse solo en la discusión de “si hay o no caja para pagarlo” o de si el Congreso “tiene o no iniciativa de gasto”. Tampoco puede el análisis limitarse a las pugnas políticas en marcha, que existen y que se expresan en el conflicto García-Giampietri.

Después de 19 años de aplicación continua, lo que está llegando a su límite es el Programa de Ajuste Estructural neoliberal, como lo llama el economista Efraín Gonzales de Olarte. Este se ha sustentado en la liberalización irrestricta de la economía nacional, en la privatización de las empresas públicas y en una fuerte inversión extranjera, sobre todo en las industrias extractivas (minería e hidrocarburos), aunque también en telecomunicaciones, comercio y finanzas (bancos y AFP).

La contraparte clave, tanto para el capital nacional como para el extranjero, ha sido la represión salarial permanente, que ha permitido excepcionales tasas de ganancia, no vistas en los últimos años en los países industrializados y, tampoco, en América Latina. Según Gerens, incluso en el 2009 las tasas de rentabilidad patrimonial de las primeras 1,000 empresas ha sido de 17%, muy superior a los países vecinos. Si suponemos que en esos países la inversión en innovaciones tecnológicas y en bienes de capital es similar a la peruana, entonces la explicación estaría en las diferencias salariales.

Exactamente. En Argentina, Colombia, Brasil y Chile la participación de la masa salarial supera el 30% del PBI. En el Perú bajó del 25 al 20.9% del PBI del 2002 al 2008 (años de fuerte crecimiento económico). Increíble. Lo mismo sucede con el salario mínimo que de 1974 a la fecha ha perdido 2/3 de su valor real.

Además, es el más bajo de toda la región y el actual gobierno se niega a respetar los acuerdos del CNT, cediendo ante los pedidos empresariales para no actualizarlo.

Las cifras de distribución del ingreso per cápita (coeficiente de Gini) del INEI (Informe de la Pobreza 2008) se han mantenido entre 0.48 a 0.50 del 2004 al 2008, lo que implica una gran desigualdad. El gobierno se vanagloria con la baja de la pobreza, pero no dice que esta es sobre todo urbana y casi no tocan a la sierra rural (además de que se han revertido en el 2009).

Otro “mérito” del modelo son las bajas remuneraciones del sector público, que no se mueven desde hace varios años (salvo para algunos sectores, como Educación, bajo Toledo). Según la ENAHO del 2008, el 56% de los empleados públicos de Lima Metropolitana gana entre S/. 400 y 1,500 mensuales, cifra insuficiente para la canasta mínima (un 7.3% gana entre S/. 2,000 y 4,000 y 4.8% gana más de S/. 4,000).

Así, la represión salarial permanente del sector público ha sido una de las claves del “buen manejo fiscal”. Para cambiar esto mediante una reforma del Estado (estamos en los últimos lugares de AL según el BID) se necesita un aumento de la presión tributaria, tema tabú para este gobierno. Estamos, entonces, frente a un clásico conflicto distributivo.

Después de casi 20 años de aplicación del modelo económico, no es que no sigan existiendo oportunidades de inversión y de “negocios”. Existen, aunque muchas (sobretodo las mineras) dependen del entorno económico global, que sigue siendo sumamente incierto. La cuestión es que ha llegado a su límite el programa neoliberal tal como se venía aplicando: hay un abierto cuestionamiento salarial (el reclamo militar policial podría ser el primero de la serie) y un aumento de los conflictos ambientales (que no hemos tocado en este artículo).

Claro, lo del bono se puede seguir analizando con “la política politiquera” del día a día. Pero el problema es de fondo. La inviabilidad social y ambiental del modelo está en cuestión. Ahora hay que crecer redistribuyendo. Pero esa opción no encuentra una expresión política que lo canalice.

Camisea: primero México, después el Perú

La República
Mié, 17/02/2010
Por Humberto Campodónico

Las Bases del Proceso de Licitación del Gas de Camisea presentadas por el Consorcio Camisea dicen lo siguiente en el acápite 2: “Conforme a la certificación emitida por el consultor independiente Gaffney & Cline, al 28 de febrero de 2009, las reservas probadas de gas natural del Lote 88 ascienden a 6.9 TCF”.

Esto quiere decir que el Consorcio Camisea solo puede comercializar gas del Lote 88 hasta por esa cantidad de 6.9 TCF de reservas probadas. Que en ese mismo Lote existan reservas de gas “in situ” y también “reservas de gas recuperables” (ver cuadro), las mismas que podrían convertirse más adelante en reservas probadas, no modifica un ápice la cantidad de reservas que se pueden comercializar hoy. Además, todas las reservas del Lote 56 están destinadas exclusivamente a la exportación.

La consecuencia directa es que las empresas nacionales que se presentaron al concurso (pagando US$ 10,000 para adquirir las Bases) van a tener que pelearse los 80 millones de pies cúbicos diarios (mmpcd) que va a licitar el Consorcio Camisea.

Originalmente había 32 empresas, pero muchas se desanimaron por la poca oferta, por lo cual ahora solo quedan 11 empresas, entre ellas Repsol YTF (socia de Camisea), Irradia, Cementos Lima, Grupo Gloria y Cerámica San Lorenzo.

¿A cuánto asciende la demanda de las empresas que se van a pelear los 80 mmpcd? Fuentes bien informadas dicen que a 300 mmpcd. Si contamos los 200 mmpcd adicionales de las 21 empresas que ya no entraron al concurso, tenemos una demanda insatisfecha de unos 500 mmpcd. Por lo menos.

¿Por qué el consorcio Camisea no puede cubrir la demanda? Porque desde mayo de este año comenzará la exportación de gas a México y el contrato que firmó el consorcio Camisea con el operador del Gas Natural Licuado, Perú LNG, lo obliga a “guardarle” las reservas que necesita por el plazo de 18 años que dura la exportación (aún si ese gas lo va a ir utilizando poco a poco).

Está confirmado, entonces, que el gas barato del Lote 88, el “regalo de Dios” que nos dejó la Shell, se va para la exportación y no al mercado interno. Se confirma, también, que el discurso de Alan García el 28 de julio pasado (“el gas es para el desarrollo del Perú y después para la exportación, si existe de manera suficiente”) no fue otra cosa que “un saludo a la bandera”.

Para que no queden dudas de que la exportación viene primero, las bases de la licitación de los 80 mmpcd dicen: “La asignación de gas por parte del Consorcio será realizada de acuerdo con la ley aplicable y sujeta a los términos y condiciones de todos los contratos de suministro de gas celebrados por el Consorcio con anterioridad a la Fecha de Suscripción, los cuales prevalecerán (todos los cuales son de público conocimiento)”.

Más claro ni el agua. Entre los contratos que “prevalecerán” está el de exportación a México, para el cual se van a “guardar” 4.1 TCF, que, por lo tanto, no pueden ir al mercado interno. Todo eso lo consiguieron los “lobbys” cuando lograron renegociar el contrato del Lote 88 en enero del 2006 (después de modificar leyes y reglamentos) para que ese gas barato, de precio regulado, se pueda exportar a México.

Eso no debe suceder. Primero el Perú, después la exportación. Todavía hay tiempo para restablecer el respeto a la estabilidad jurídica del contrato del 2000, anulando la renegociación entreguista del 2006 del Lote 88, que el propio García denunció.

El Perú en las cifras de "The Economist"

BUENAS PERSPECTIVAS DE CRECIMIENTO

El Comercio
Por: Raúl Ferrero Jurista
Jueves 18 de Febrero del 2010

La economía peruana ha logrado enderezar su rumbo en la última década, pero no por ello se han obtenido los niveles de desarrollo que algunos optimistas creen que el país habría alcanzado.

La revista inglesa “The Economist” (“Pocket World of Figures, 2010 Edition”) hace, como todos los años, una interesante comparación entre las distintas cifras de los 198 países del orbe, la cual permite tener un contexto para saber cómo anda cada uno con relación a los demás.

Así, indica que nuestro país se encuentra en la posición 50 en cuanto al superávit de su balanza de pagos. Sin embargo, se ubica en la posición 17 de las monedas más subvaluadas, y 9 en porcentaje del servicio de la deuda externa versus el monto de sus exportaciones, cifra que resulta sumamente alta.

En la última década, el Perú no figura entre los de mejores resultados sobre crecimiento económico, ya que si bien creció 7,4% en el período 2002-2007, tuvo una caída desde 1997 y años siguientes que le impidió colocarse entre los primeros 40 como correspondería.

Por otro lado, la misma publicación nos señala que el Perú es el segundo productor de cobre en el mundo, el cuarto en plomo, el tercero en zinc, el cuarto en estaño y, en cuanto a los metales preciosos, el quinto en producción de oro y el primero en plata, datos que confirman nuestra condición de país con excepcionales recursos mineros.

Esto no quiere decir, naturalmente, que esas posiciones hayan de mantenerse, a menos que comprendamos que hoy en día hay que competir con otros países, también con grandes recursos minerales, que buscan atraer la inversión para este sector otorgando condiciones muy favorables al capital extranjero de riesgo, como son los casos de Australia, México, Chile, Rusia y Canadá.

Sorprende favorablemente que “The Economist” coloque al Perú en el lugar 37 en el ránking de competitividad global y al Gobierno en la posición 41.

No se nos menciona entre los países con mayores niveles de analfabetismo en la lista que incluye a algunos latinoamericanos, como Guatemala, Nicaragua, El Salvador, Honduras y Ecuador. Eso sí, curiosamente, se coloca al Perú tercero en cuanto a los más bajos índices de matrimonios, detrás de Colombia y Venezuela, y nos sigue Argentina, otro país sudamericano.

Con relación al tamaño de su territorio, el nuestro ocupa el lugar 20 (1’285.215,6 kilómetros cuadrados) y el 41 en población (28,8 millones). Es, pues, de los más grandes en dimensión geográfica, y no es demográficamente de los chicos.

Lima, con sus 8 millones de habitantes, resulta ser la quinta ciudad más grande de América Latina, después de México (19 millones), San Pablo (18,8 millones), Buenos Aires (12,8 millones) y Río de Janeiro (11,7 millones).

El ingreso per cápita peruano está en alrededor de US$4.000 anuales, con lo que no llega a la mitad del de México o Chile, aunque es solamente 20% menos que el de Colombia.

Igualmente, se indica que nuestros mayores socios comerciales son EE.UU. y China. El primero representa el 18,5% de nuestras exportaciones y el 21,7% de las importaciones, mientras al segundo se exporta el 11,5% del total y se le importa el 11,5%.

Todos los indicadores nos permiten apreciar que el país avanza, pero que en términos comparativos todavía falta mucho trabajo por delante para alcanzar las metas que se pretenden.

miércoles, 17 de febrero de 2010

La gente nos pide pronósticos

ENTREVISTA. CÉSAR BEDÓN ROCHA

El Comercio
El nuevo decano del Colegio de Economistas de Lima señala que hay profesionales en este campo que se pegan a las cifras oficiales

Por: Manuel Marticorena Solís

Sábado 9 de Enero del 2010

Hace un mes se realizaron las elecciones en el Colegio de Economistas de Lima y los 1.500 pocos profesionales que se encuentran hábiles para votar eligieron a César Bedón su nuevo decano. Egresado de la Universidad San Marcos y con varios años de experiencia en el sector público y en el privado, Bedón cree que es necesario fortalecer este gremio para participar con mayor énfasis en el debate económico nacional, reconoce que se trata de un colegio postrado que debe motivar el interés de sus propios profesionales.

El año pasado casi la totalidad de los economistas falló en sus pronósticos de crecimiento del país. ¿Qué ha pasado?

Un viejo profesor siempre me decía que los economistas hacemos pronósticos, no profecías. En principio han fallado varias cosas, pero esto es porque en principio alguien tiene que hacer los pronósticos y ese alguien, desgraciada o afortunadamente, tiene que ser el economista.

Pero a inicios de año pronosticaban hasta 5% de crecimiento y al final del 2009 no se llegó a más de 0,5%. ¿No le parece que la falla en el cálculo resulta hasta escandalosa?

El año pasado la inversión privada en el Perú se ha retraído considerablemente. A inicios de año se pensaba que iba a ser de entre 15% y 20% pero, sin embargo, esta se frenó muy fuerte. Creo que los inversionistas privados han pecado de precaución. El impacto de la crisis económica internacional fue demasiado valorado en el Perú.

¿Acaso no existen herramientas que pudieran advertir que la inversión privada se iba a desacelerar tanto?

Sí las hay, pero hay que decir que hubo economistas como Waldo Mendoza que, a comienzos del 2009, dijeron que el Perú no iba a crecer, pese a que las autoridades señalaban que iba a haber un crecimiento del 5%. Lo que pasa es que a veces no hay tribuna para explicar este tipo de temas.

En la medida que hagan pronósticos errados, como lo hicieron el año pasado, los pocos espacios que tienen se les podrían cerrar.

Estamos obligados y condenados a hacer pronósticos. La gente nos pide pronósticos. La economía no es una ciencia exacta, no es ingeniería, depende mucho de la conducta humana, no puede medirse en un laboratorio. Hay una forma de escapar a las fallas de los pronósticos y es haciendo escenarios, donde se establecen determinados factores bajo los cuales estos deben cumplirse. La obligación de los economistas es tener diversos escenarios. Yo nunca trabajo sin tener un escenario optimista y pesimista y tengo que tener herramientas para ambos.

¿No le parece que los economistas peruanos en los últimos años han sido muy optimistas?

Hay de todo. Diría que los que llegan más a los medios son generalmente muy pegados a los pronósticos oficiales ayudándose en evaluaciones como el Programa Macroeconómico Multianual, preparado por el Ministerio de Economía y Finanzas y que recibe el visto bueno del Banco Central de Reserva (BCR). Es más fácil pegarme a una cifra oficial porque supongo que detrás de ella hay un equipo que está trabajando.

Eso quiere decir que los economistas independientes no están haciendo su trabajo, porque usualmente se les pide un análisis alternativo e imparcial.

No es sencillo construir pronósticos. Hacerlo requiere de toda una organización y formar equipos. Cuando no hay eso algunas personas suelen aplicar lo que en la universidad llamábamos la ley de Tinkerman: “Me tinka que vamos a crecer 5%, 4% o 3%”.

¿Acaso no hay universidades o instituciones que puedan hacer algo más elaborado?

Si las hay, por ejemplo, en el Instituto Peruano de Economía han hecho un estudio sobre el déficit de infraestructura en el Perú.

¿Cree que se reconoce la labor del economista en el Perú?

Los economistas tenemos leyes que exigen que el tema económico sea hecho por un economista, pero eso no se cumple ni se hace cumplir.

Pero el análisis económico no tiene por qué ser exclusivo de los economistas…

Es cierto, al igual que cualquier persona que tenga un negocio particular puede llevar su propia contabilidad, se puede autorrecetar, o incluso puede contratar a un maestro de obras para construir su casa. Hay muchos profesionales como los ingenieros, industriales y administradores que pueden hacer labor económica, pero lo que los diferencia con nosotros los economistas es que el Estado nos ha dado la autorización para certificar los análisis económicos, al igual que lo ha hecho con los contadores y los libros contables o con los médicos y las recetas. La ley dice que si estás en el sector público y tienes que distribuir un presupuesto, entonces, por ejemplo, necesitas la firma de un economista titulado y colegiado para certificar que las cosas se han hecho bien. Pero esto no se cumple.

¿Cuántos economistas colegiados existen?

En Lima tenemos 7.200 economistas colegiados, pensamos que debe haber tres veces esa cantidad sin colegiarse. Por supuesto que no todos ejercen la labor económica y otros cientos se dedican a otras actividades. También habría que decir que solo 1.500 de la totalidad de colegiados se encuentran hábiles de ejercer la profesión porque están al día con sus cuotas.

La imagen que tiene esta organización, como otros colegios profesionales, es que está muy relegada.

Es que esto es como un círculo vicioso. Como se cree que no se necesita el título ni la colegiatura para trabajar en el Estado, entonces dicen: “Para qué me colegio”. Según la ley, la pena por ejercer labores económicas y no estar colegiado ni titulado va de 4 a 8 años de pena privativa de la libertad. A nosotros nos toca empezar a hacer que esta ley se empiece a respetar.

“Muchos no tienen el aval del Estado para ejercer”

Usted se queja de que muchos funcionarios del Estado no están colegiados y, según la ley, deberían hacerlo. ¿La ministra de Economía y Finanzas, Mercedes Aráoz, está colegiada?

Sí lo está. Pero no está al día con sus cuotas y en teoría no está hábil para ejercer. Sin embargo, es una de los pocos ministros colegiados. El último fue Javier Silva Ruete, quien ejerció el cargo en el 2002.

¿El presidente del Banco Central de Reserva (BCR), Julio Velarde, está al día con sus cuotas?

Que nosotros sepamos no es economista, no tiene título. Puede ser doctor o bachiller. La mayor parte de funcionarios del BCR tiene maestría y bachillerato, pero no tienen título ni colegiatura. Lo menos que se les debería exigir, si están manejando las cifras oficiales de la nación, es que sean economistas colegiados.

Hace algunos meses el colegio realizó un encuentro que contó con la presencia del ex presidente Toledo. ¿Cuál es su situación para su institución?

Sí está pagando sus cuotas. Él inauguró el Congreso Nacional de Economistas en la Cámara de Comercio. A propósito, este gremio premia al economista del año y nosotros le hemos pedido que se fije en que la persona a quien vaya a premiar sea verdaderamente un economista. Ya van dos años que va premiando al ex ministro Luis Carranza, quien, igual que en otros casos, no cuenta con título y tampoco se ha colegiado.

¿No le parece muy extremo quitarles la condición de economistas a aquellos que no tienen título y no se colegian?

Según la ley de los economistas, el Estado da el aval a aquellos que cumplen estos requisitos, yo no he inventado estos términos, lo que a mí me toca es intentar hacerlos cumplir. No niego que haya mucha gente preparada para ejercer la labor económica y estos pueden ser desde periodistas hasta sociólogos, pero no tienen el aval del Estado.

LA FICHA
Nombre: César Bedón.
Profesión: Economista egresado de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM).
Edad: 59 años.
Estado civil: Casado, tres hijos.
Cargo: Decano del Colegio de Economistas de Lima.
Estudios: Maestría en Administración en la UNMSM.
Experiencia: Se desempeñó 26 años en Petro-Perú. Su último cargo fue como gerente de ventas de la empresa estatal. Fue presidente ejecutivo de Electro Ucayali, asimismo se desempeñó como director general de Salud Ambiental de la Digemid y fue subgerente de ventas y márketing de Serpost. Actualmente es director gerente de la Asociación Gas LP, que agrupa a las envasadoras de GLP.