lunes, 15 de febrero de 2010

La defensa del modelo neoliberal de Ricardo Lago

Actualidad Económica del Perú


lunes 15 de febrero de 2010

Félix Jiménez
Economista Ph. D.
Profesor Principal de la PUCP

«No hay piedra de toque para el juicio como aplicarnos a nosotros mismos la ley que a los demás queremos imponer» J. S. Mill
Ricardo Lago ha publicado un artículo en el diario Correo del 07/02/2010, donde intenta rebatir las críticas que le hago a su defensa del neoliberalismo en mi artículo Acerca del debate sobre el modelo neoliberal. Desafortunadamente, como veremos enseguida, Lago responde con prejuicios y agravios.

Sobre el modelo primario exportador

Dice que afirmo que él «defiende el modelo estractivista (sic), desindustrializador, que no genera empleo sostenible y que afecta al medio ambiente, aunque se cuida de no declararlo explícitamente» Pero, lo que yo dije es que «Lago defiende para el Perú el modelo primario exportador, extractivista, desindustrilizador, que no genera empleo sostenible y que afecta al medio ambiente, aunque se cuida de no declararlo explícitamente». El buen lector notará, que no digo que él defiende sus secuelas, sino que él defiende el modelo primario exportador. Que él no crea que esas sean sus secuelas, es otra cosa. Ahora bien, ¿por qué digo que él defiende el modelo primario exportador? Porque él defiende la especialización asociada al libre comercio y en Perú el modelo primario exportador es su resultado. La defensa de la especialización asociada al libre comercio está en su artículo donde, refiriéndose a los efectos del NAFTA en México, dice: «Claro que suben la importaciones....y las exportaciones, de eso se trata, de especializarse en lo que uno es más eficiente». Si Lago cree que el modelo primario exportador no existe en el Perú, que lo demuestre.

Lago es un cultor del libre comercio bajo ventajas comparativas y se proclama por eso defensor de los consumidores, de la soberanía del consumidor. Según esta teoría de las ventajas comparativas, los países comercian porque son diferentes entre sí, es decir, porque tienen distintas especializaciones y que, por lo tanto, pueden beneficiarse del comercio si cada uno produce y vende lo que sabe hacer relativamente mejor. «De eso se trata», dice Lago. Sin embargo, con un poco de análisis no es difícil comprender que el libre comercio basado en el patrón de especialización, en economías en proceso de crecimiento, generaría más pérdidas que beneficios si al abrir el comercio la especialización existente no es la óptima. Además, según la literatura de los años setenta y ochenta, el libre comercio, en ciertas condiciones, puede no ser la mejor opción y resultar incluso una opción inferior a la autarquía (Parrinello, Levy, Krugman, Ros).

Secuelas del modelo primario exportador o modelo del «óbolo minero»Con el modelo primario exportador, basado en la especialización, las inversiones efectuadas en las dos últimas décadas no han modificado los bajos niveles de productividad que se registran desde fines de los años ochenta y tampoco han servido para superar el largo estancamiento de la relación capital/trabajo, importante indicador de modernización. En todo el período neoliberal no hemos tenido proceso alguno de modernización ni de cambio técnico que impacte al conjunto de la economía. Y esto tiene que ver también con el notable deterioro de la educación en todos sus niveles, pues se redujo el gasto del Estado afectando la calidad de todos sus servicios. De otro lado, en esta economía del «óbolo minero», el 71.7% de la PEA de 14.7 millones, trabajan en actividades de servicios y el 77% en empresas de 1 a 10 trabajadores donde el ingreso promedio mensual es 600 soles. Las actividades de servicios, de bajísima productividad, generan el 61% del PBI. Estas son sus secuelas. Por eso digo que la defensa de Lago del libre mercado es deleznable, es decir, inconsistente y frágil.

Los infundios de Lago

Refiriéndose a mi propuesta de planes quinquenales de infraestructura, Lago dice que estos son «Técnicas matemáticas que utilizaban profusamente los burócratas del Gosplan…para sellar con el imprimatur de científicos como Pontryagin, Leontief y Kantorovich…sus “planes quinquenales” de inversión y producción. Planes que suplantaban la soberanía del consumidor y decidían por nosotros sobre nuestras vidas». Este párrafo, de intenciones sibilinas, sugiere que yo adhiero a la ideología del Gosplan. Lago lee lo que el imagina e imagina de acuerdo con sus odios ideológicos. Si este no fuera el caso, él entendería que en el tema de infraestructura y en otros, el Perú merece un gobierno contrario a la improvisación para involucrar al sector privado, con planes y proyectos de plazos definidos, en la tarea de conectar la economía con la demografía y la geografía, y de ordenar el territorio económica y ecológicamente.

Finalmente, refiriéndose a Howard Fast, autor del epígrafe que encabeza mi artículo --Se hace duro pensar cuando el mundo entero tiene miedo del pensamiento o la verdad--, Lago dice: este «autor de la extraordinaria novela Espartaco,…fue militante del partido comunista de los EEUU y merecedor en 1953 del Premio Stalin de la Paz en la peor época de la URSS ¡Vaya menudo inspirador, un stalinista!»? Lago intenta invalidar mis argumentos creando sospecha. Si esto no es verdad, entonces es un ignorante de la obra de Fast, es decir, Lago desconoce la obra de Howard Fast. Fast no solo escribió Espartaco, sino muchas otras obras como La Pasión de Saco y Vanzetti, Moisés: Príncipe de Egipto y El Dios Desnudo. Esta última, publicada en 1957, es una crítica al totalitarismo de Stalin y un canto a la libertad. En esta obra, Fast dice «El mañana pertenece a aquellos que rompen las paredes de la prisión que encierra la mente humana, no a aquellos que sostienen esas paredes». Me pregunto si Lago sabrá de cual de las obras de Fast saqué la cita que encabeza mi artículo.

Publicado en La República el 14 de febrero de 2010

miércoles, 10 de febrero de 2010

Acerca del debate sobre el modelo neoliberal

viernes 5 de febrero de 2010

Félix Jiménez
Economista Ph. D.
Profesor Principal de la PUCP
El debate sobre el modelo neoliberal que iniciamos al interior de Actualidad Económica ha trascendido hasta otras arenas. Aquí trataremos solo dos de esas reacciones a nuestros escritos a favor y en contra del modelo de mercado autorregulado.
«Se hace duro pensar cuando el mundo entero tiene miedo del pensamiento o la verdad»
Howard Fast


La primera es la del historiador Manuel Burga. En su excelente artículo publicado en La República (04/02/2010), citando a Waldo Mendoza, Burga señala: “Decir que el Perú está en el buen grupo y que tenemos el modelo correcto nos podría dejar la imagen de que estamos como Brasil, Chile o México; o que, embarcados en el mismo modelo, pronto estaríamos como ellos. Esos países siempre han estado delante de nosotros en los últimos 100 años. Si no cómo explicamos, por ejemplo, que el presupuesto de la UNAM de México sea de 1,700 millones de dólares al año y el de San Marcos, su socia en la red de macrouniversidades, de 70.”

Burga tiene razón. Las inversiones efectuadas en las dos últimas décadas no han modificado los bajos niveles de productividad que se registran desde fines de los años ochenta. Tampoco han servido para superar el largo estancamiento de la relación capital/trabajo, importante indicador de modernización. En todo el período neoliberal no hemos tenido proceso alguno de modernización ni de cambio técnico que impacte al conjunto de la economía. Y, claro, esto tiene que ver también con el notable deterioro de la educación en todos sus niveles. Se redujo el gasto del Estado afectando la calidad de la infraestructura de educación, de salud, y la calificación de la mano de obra. Además, ¿quién, que conozca la historia del Perú, puede decir que el modelo primario exportador que el neoliberalismo restauró en las dos últimas décadas, no es depredador de recursos naturales, de las comunidades y de los ecosistemas?

La segunda es más bien de defensa del neoliberalismo y pertenece al economista Ricardo Lago. Difícil hacer dialéctica con lo que él escribe. Cuánta teoría económica sabe, no lo sé. ¿Sabe formular un hamiltoniano e identificar las variables de estado y de control en modelos de crecimiento neo-exógenos?, tampoco lo sé. Pero lo que sorprende es que lee lo que él cree. Lo digo con el mayor de los respetos. ¿De dónde saca que “Félix Jiménez propone convertir toda una constelación de variables endógenas en variables de control, con lo que se aleja demasiado del sistema de mercado y se acerca peligrosamente hacia la planificación central.” Esto que dice ni revela comprensión de lectura ni puede ser parte de un mapa conceptual de mi artículo. Afortunadamente, anexa mi artículo y afortunadamente hay otros lectores. Pero voy al grano.

a) Lago cree que la crítica al neoliberalismo es la crítica a la economía de mercado. Peor aún, él no concibe la posibilidad de un modelo de desarrollo de mercado, distinto al neoliberal. Todo aquel que critica o propone cambiar el modelo neoliberal –según el razonamiento dicotómico de Lago-- se acerca peligrosamente hacia la planificación central. Puesto que él critica lo que cree y no lo que lee, no ha reparado en mis argumentos a favor de la expansión sostenida de la inversión privada nacional, del desarrollo de mercados internos y de que en esta tarea no solo debe participar el Estado sino el sector privado. Específicamente, lo que proponemos es desarrollar una economía nacional de mercado integrando la demografía y la geografía del país, con un plan quinquenal de infraestructura que permita ordenar el territorio económica y ecológicamente, y con mecanismos de financiamiento basados en el mercado de capitales para expandir la inversión privada nacional. Esto no tiene nada que ver con el estatismo, pero si con un nuevo Estado que recupere su soberanía frente al capital transnacional y su capacidad de hacer políticas sociales de calidad (salud, educación, seguridad social), y que restituya sus derechos a los trabajadores.

b) Lago defiende para el Perú el modelo primario exportador, extractivista, desindustrilizador, que no genera empleo sostenible y que afecta al medio ambiente, aunque se cuida de no declararlo explícitamente. Su argumento a favor de la especialización es notable cuando pretende criticar a Ros. Jaime Ros dice que el modelo neoliberal "no ha logrado resolver los problemas del país y estancó el crecimiento económico": el PBI mexicano creció a la tasa de 3.2% durante 1940-1981 y a la tasa de 1.5% en el período 1990-2005; y, en este período de desaceleración del crecimiento se produjo un retroceso de la productividad total de los factores. También dice que con el NAFTA “ha ingresado a México un mayor número de importaciones y, para el caso de los productores, casi han desaparecido por completo los créditos para el campo”. Pero, Lago contesta que con el NAFTA “las exportaciones más que se triplican….Claro que suben la importaciones....y las exportaciones, de eso se trata de especializarse en lo que uno es más eficiente… No soy tan estudioso de la economía mexicana como Ros, pero algo debo haber aprendido los seis años que fui funcionario público mexicano.” Que el lector evalúe esta evasiva y auto-ditirámbica respuesta.

c) Finalmente, la defensa del libre mercado que hace Lago, es deleznable. Lago sostiene, en otra nota, que “Perú es una historia del éxito real del libre mercado y de la disciplina fiscal. El libre comercio, en menos de dos décadas, ha aumentado en nueve veces las exportaciones.” Pero, esta afirmación no refuta nuestro argumento de que el modelo neoliberal descuida el desarrollo y expansión de los mercados internos, con lo cual conspira contra la inserción competitiva de la economía en los mercados internacionales, mediante aumentos sostenidos en la productividad. Es un modelo que alienta la competitividad mediante la apertura comercial indiscriminada y con salarios estancados. ¿Será porque defiende la especialización primario exportadora que Lago no puede criticar al actual gobierno del vergonzoso «óbolo minero»?.

¿Existen opciones al modelo económico vigente?

Actualidad Económica del Perú
miércoles 3 de febrero de 2010
Por Germán Alarco Tosoni
Investigador principal CENTRUM Católica

Este año político no podía ser ajeno a los economistas. Ya se inició la disputa en el campo de cuál debe ser el estilo de desarrollo o modelo pertinente para la economía peruana. De un lado están sus defensores y del otro los detractores quienes proponen su cambio, modificaciones mayores o menores al mismo. La problemática de los modelos económicos tiene mucho de técnica (teoría y práctica económica), ideología y capacidad de gestión de las políticas públicas. La economía es una ciencia social, no es técnica pura, ni está libre de los juicios de valor. No existe un modelo y su opuesto. Las variantes y particularidades son muy numerosas. El carácter científico de la economía radica en transparentar todos los supuestos establecidos y explicitar desde el inicio a quien se va servir.

Elementos para definir un modelo económico

No existe una relación única de reglas, instituciones, mercados y variables a considerar para definir un modelo económico. En la teoría económica las definiciones de modelo son diversas. No hay consenso. En realidad cada modelo económico involucra una posición explícita, implícita u omisión respecto a todo un conjunto de esferas: nivel meta, macro, sectoriales e intermedias, e institucionales. A nivel meta, las diferencias existen entre quienes asumen una posición u otra respecto a temas tales como: ¿cuenta la sociedad con capacidad de planeación estratégica?, ¿existen mecanismos formales de planeación que funcionan?, ¿hay un sistema de dirección estratégica de la economía?, ¿se cumplen adecuadamente todos los procesos de las políticas públicas?, ¿existe una adecuada comunicación interinstitucional?, ¿el reconocimiento social se basa en criterios meritocráticos o patrimonialistas?.

La diversidad en los modelos, a nivel macro, se origina en las diferentes respuestas que se pueden dar respecto a interrogantes tales como: ¿cuál es el rol del estado?, ¿la estructura de tributación es directa o indirecta?, ¿es la política fiscal procíclica o anticíclica?, ¿cuáles son las funciones de la banca central ?, ¿cuál es el rol del sistema financiero?. A nivel intermedio: ¿existe política comercial?, ¿existe política industrial?, ¿hay o no interés en la problemática de la ciencia y tecnología?, ¿es importante la problemática ambiental y la preocupación intergeneracional?, ¿cuál es el sentido de la regulación y las políticas de competencia?, ¿existen políticas de promoción de la inversión?, ¿son o no importantes los derechos de propiedad. En el campo institucional, ¿existe una política activa de salarios mínimos?, ¿se promueve o no las organizaciones sindicales?, ¿son sólidas o no las políticas a favor de un estado de bienestar (pensiones, salud y acceso garantizado a la educación)?, ¿es o no importante la estructura de distribución del ingreso?, entre otras.

Modelo chino

Es muy difícil señalar cuáles son las variables que explican su éxito. No se trata del conjunto propuesto por la economía convencional. Es central la política comercial activa con enfoque estratégico que comparte espacios con un tipo de cambio real elevado que explican el notable desempeño exportador. Esta política se acompaña de una economía heterogénea, con políticas alimentarias que permiten salarios reducidos en moneda extranjera. Existe intervención estatal a nivel central y descentralizado. Se ha procurado una mejora notable de la infraestructura, de la ciencia-tecnología y abundante mano de obra calificada. Los incentivos económicos son elevados pero con una regulación y derechos de propiedad frágiles. Este conjunto es diferente al modelo de Corea del Sur, al de Taiwán o de Singapur, pero comparten el hecho común de una importante presencia estatal, a diferencia del modelo propio de nuestro país.

Modificaciones al “modelo peruano”

No vamos a analizar detalladamente las características de nuestro modelo económico, pero destaca su orientación primario exportadora, naturaleza desindustrializadora, con reducida presencia estatal (poco gasto e inversión pública), mercados internos abiertos, con reducidas articulaciones internas, intensivo en capital y por ende con poca generación de empleo, y con un patrón concentrador bajo dominancia extranjera, entre otras características. Sin embargo, la cuestión fundamental es si éste es viable y sostenible en el mediano y largo plazo, bajo el objetivo último de mejorar la calidad de vida de toda nuestra población actual y de mañana.

Los economistas neoliberales ridiculizan a sus críticos denominándolos como “antisistema” o “antimodelo”. Están muy equivocados. Quién podría oponerse a que agreguemos a nuestro modelo otros componentes como el rescate de ese nivel meta y de las políticas intermedias y sectoriales que comentamos anteriormente. La construcción de una misión y visión de país sobre la base de los intereses nacionales. Que iniciemos una verdadera cruzada nacional contra la desigualdad y la exclusión, más allá de la lucha contra la pobreza. Sin creación de ciencia y tecnología no tenemos futuro ni lugar en el mundo. Hay que rehabilitar las políticas sectoriales e industriales para mejorar las articulaciones productivas. Institucionalizar las políticas fiscal y monetaria anticíclica. Actuar creando empleos de calidad (con remuneraciones adecuadas) acordes con la expansión de mercados y la mejora de la competitividad externa. En fin, aprovechar nuestras fortalezas y oportunidades, incorporando los ajustes necesarios. El reto está en que todos estos ingredientes generen un platillo consistente, nutritivo y que guste a la gente.

martes, 9 de febrero de 2010

Los dos días que estremecieron a Wall Street

The Wall Street Journal

02 de febrero de 2010

En un pasaje de su nuevo libro, el ex secretario del Tesoro de EE.UU. Henry Paulson detalla las tensas horas previas a la bancarrota de Lehman Brothers.

Por Henry M. Paulson Jr.

Sábado 13 de septiembre, 2008

A primera hora del sábado, dejé el hotel Waldorf-Astoria en el centro de Manhattan y me subí a un auto que partió raudo por la desierta Park Avenue para llegar al edificio de la Reserva Federal de Nueva York poco después de las siete de la mañana.

Tomamos el ascensor hasta el piso 13, donde Tim Geithner me había conseguido una oficina... Llamé a Ken Lewis (el presidente ejecutivo de Bank of America), quien me informó que después de revisar de cerca las finanzas, su equipo creía que los activos de Lehman estaban en peor estado de lo que habían estimado la tarde anterior. Era cada vez más obvio que, en realidad, no quería comprar Lehman.

Fui a la oficina de Tim para participar en una conferencia telefónica con Barclays a las ocho de la mañana. El presidente de la junta del banco, Marcus Agius, y el presidente ejecutivo, John Varley, estaban en Londres. Mientras, (el director general) Bob Diamond estaba en las oficinas de Barclays en Manhattan. Varley manifestó que estaban trabajando arduamente para alcanzar un posible acuerdo, pero que había grandes preocupaciones acerca de algunos de los activos de Lehman e indicó que Barclays tendría que desprenderse de unos US$52.000 millones en activos.

Le dije a Varley que se concentrara en los problemas mayores, los activos que en su opinión eran más problemáticos, y nos dijera qué era lo que necesitaba para resolver el problema. Si Barclays nos presentaba su mejor oferta ese día, pensamos que podíamos hacer que un consorcio del sector privado financiara cualquier brecha. Mientras hablábamos, los líderes de prácticamente toda la industria financiera se estaban reuniendo en los pisos de abajo de la Fed.

Habíamos programado una reunión con los presidentes ejecutivos de Wall Street para las nueve de la mañana. Justo antes, me llamó Dick Fuld (el presidente de Lehman Brothers). Le informé sobre mi poco prometedora conversación con Lewis y le dije que era más importante que nunca trabajar con Barclays. Estaba muy decepcionado, rayando la incredulidad, acerca de los hallazgos de BofA.

Al hablarles a los presidentes ejecutivos, traté de ser totalmente transparente. "Estamos trabajando intensamente en una transacción, y tenemos que saber cuál es su postura", señalé. "Si hay un agujero de capital, el gobierno no lo puede llenar. ¿Cómo lo solucionamos?".

Sólo puedo imaginar lo que estaba pasando por sus mentes. Me encontraba ante empresarios inteligentes y realistas en una posición difícil. Les estábamos pidiendo que rescataran a un competidor al ayudar a financiar su venta a otro rival.

John Mack (el presidente ejecutivo de Morgan Stanley) quería saber por qué el gobierno no podía orquestar otra transacción asistida, como el rescate de Bear Stearns. Tim descartó la posibilidad. "No es una opción viable", afirmó. Dejó en claro que la Fed no iba a prestar contra los cuestionados activos de Lehman.

Al caer la tarde, los presidentes ejecutivos ya habían acordado apoyar, en principio, una propuesta que permitiría a Barclays dejar atrás un montón de deudas incobrables relacionadas con préstamos de bienes raíces e inversiones de capital privado, y que dejaría sin un centavo a los titulares de acciones comunes y preferentes de Lehman. Para cerrar el negocio, Barclays pretendía que el consorcio de firmas de Wall Street prestara hasta un máximo de US$37.000 millones a un vehículo de propósito especial que conservaría los activos.

Dejé el edificio de la Fed a las nueve de la noche. En ese momento era optimista acerca de las posibilidades de un acuerdo. Anticipé otra noche de desvelo y llegué al hotel exhausto. Me dirigí al baño de mi habitación y saqué un frasco con pastillas para dormir que me habían dado en Washington. Como devoto de la Ciencia Cristiana, no tomo medicinas, pero esa noche necesitaba descansar con desesperación. Me quedé parado bajo la luz del baño, observando la pequeña pastilla en la palma de mi mano. Luego, boté el frasco entero por el inodoro. Decidí que iba a depender de la oración y confiar en un Poder Más Alto.

Domingo 14 de septiembre, 2008

Cuando me quedé dormido albergaba un optimismo moderado acerca de las probabilidades de salvar a Lehman. La oferta de Barclays seguía su curso y Diamond había fijado una reunión de la junta directiva para primera hora de esa mañana en Londres.

Tim habló con Diamond tras la reunión de la junta de Barclays, a las 7:15 de la mañana, hora de Nueva York. Bob le advirtió que Barclays tenía problemas con sus reguladores. Aproximadamente 45 minutos después acudí a la oficina de Tim para dialogar con Diamond y Varley, quien nos informó que la Autoridad de Servicios Financieros de Gran Bretaña (FSA por sus siglas en inglés) se había negado a aprobar el pacto. Pude percibir la frustración en la voz de Diamond.

No lo podíamos entender. Era la primera vez que nos decían que era posible que la FSA no aprobara el acuerdo. Barclays nos había asegurado que mantenía a los reguladores al corriente de las negociaciones. Ahora decían que no entendían la postura de la FSA. A las 10 de la mañana, nos volvimos a reunir con los líderes de la banca y les dijimos que Barclays se había topado con algunos obstáculos regulatorios, pero tenía la firme determinación de superarlos. Los presidentes ejecutivos nos presentaron una hoja con las condiciones de un acuerdo. Acordarían aportar más de US$30.000 millones para salvar a su rival. Si Barclays se comprometía a llegar a un acuerdo, podríamos contar con el financiamiento del sector.

A las 11 de la mañana, volví a mi oficina y me comuniqué por teléfono con Alistair Darling (el ministro de Hacienda británico), que quería que lo pusiera al tanto de lo que pasaba con Lehman. Le conté que nos habíamos quedado atónitos al enterarnos de que el gobierno británico se negaba a aprobar la transacción de Barclays.

Me dejó en claro, sin el rastro de una disculpa en su voz, que no había forma de que Barclays comprara Lehman. No brindó detalles, salvo puntualizar que le estábamos pidiendo al gobierno británico que asumiera un riesgo demasiado alto y que él no estaba dispuesto a que le traspasáramos nuestros problemas a los contribuyentes británicos.

Poco después de la una de la tarde, Tim, Chris Cox (presidente de la Comisión de Bolsa y Valores) y yo volvimos a dirigirnos a los presidentes ejecutivos. Barclays había desistido y no había comprador para Lehman.

"Los británicos nos jodieron", señalé, más presa de la frustración que de la rabia. No me cabe duda de que la FSA tenía muy buenas razones para justificar su postura y habría sido más apropiado y responsable expresar mi sorpresa y desilusión al conocer la decisión del ente regulador británico, pero me traicionó la emoción del momento.

De regreso en mi oficina temporal del piso 13, me invadió súbitamente el miedo mientras pensaba en lo que se avecinaba. Lehman ya había pasado a mejor vida y los problemas de AIG estaban fuera de control. EE.UU. estaba inmerso en una recesión y la quiebra de una institución financiera importante repercutiría en todo el país y mucho más allá de nuestras fronteras. Salir de un desastre de estas proporciones demoraría años.

Durante todo el fin de semana me había puesto mi armadura de crisis, pero ahora sentí que bajaba la guardia. Sabía que tenía que llamar a mi esposa... Caminé a un rincón cerca de unas ventanas. Wendy acababa de regresar de la iglesia. Le dije que la quiebra de Lehman era inevitable y que AIG estaba en aprietos. "¿Qué pasa si el sistema colapsa?" le pregunté. "Todos me están mirando y no tengo la respuesta. Tengo mucho miedo".

Le pedí que rezara por mí y por el país, y que me ayudara a confrontar el temor que me invadía. De inmediato, recurrió a una cita del Segundo Libro de Timoteo, versículo 1:7: "Dios no nos ha dado espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio".


—Adaptado del libro "On the Brink: Inside the Race to Stop the Collapse of the Global Financial System" (algo así como "Al borde: Al interior de la carrera por detener el colapso del sistema financiero") de Henry M. Paulson Jr. De momento, no hay planes para que el libro se publique en español.

viernes, 5 de febrero de 2010

“El Perú no ha crecido, sólo se ha recuperado”

La República
05 de febrero de 2010
ENTREVISTA/Virgilio Roel Pineda.
El Decano del Colegio de Economistas del Perú coincide con las críticas que hizo Michael Porter y asegura que sin educación y tecnología no seremos competitivos.

Por Omar Mariluz.

El economista Michael Porter ha vuelto a ratificar que el Perú no es un país competitivo. ¿Es justa esta apreciación?

El Colegio de Economistas está de acuerdo con el planteamiento de Porter, que además no es una posición sorprendente ni mucho menos, es la posición de todos los economistas modernos y se basa en el principio de que un país no tiene competitividad si no maneja tecnología.

¿Pero acaso un país que por lo menos crecerá en medio de la crisis no es competitivo?

En primer lugar el Perú no ha estado creciendo, ha estado recuperándose, la economía peruana entró en una crisis que llegó a su nivel más profundo de caída en 1992. A partir de ese momento la economía peruana ha estado recuperándose, a eso le quieren llamar desarrollo, eso no es desarrollo.

¿Por qué cree que las declaraciones de Porter generaron tanta incomodidad en el gobierno?

Porque los círculos oficiales quieren que se diga que la política económica que se sigue es excelente, pero no es excelente, es una política que solo busca elevar la productividad, y mientras tanto tenemos el peor sistema educativo del mundo. Con un sistema así cómo nos vamos a desarrollar. Si usted quiere tener competitividad tenga una excelente educación.

Son planes a largo plazo que lamentablemente no se inician..

Bueno, en el corto plazo tampoco sabemos manejar la cadena de valor. Si usted tuviera organizada toda la cadena de valor, los productos serían mucho más baratos, tendríamos un mejor servicio y todos ganarían, pero acá el sistema de comercialización es un desastre. Entonces tenemos una baja productividad, la cadena de valor es un desastre, el producto se vende caro y además es malo y vamos a competir con eso, no pues, eso es una tomadura de pelo.

Se espera crecer 5% este año, ¿no sería un buen indicador?

No creo que eso sea posible, pero démosle el beneficio de la duda y pensemos cuánto va a crecer la población, 2%, entonces si usted a ese 5% le resta lo de la población tenemos que el PBI por persona es 3%, ¿eso es desarrollo? Además tenemos que tener en cuenta el tipo de crecimiento, si es en industria, comercio o agricultura.

No lo veo con muchas expectativas para este año....

No, fíjese, yo soy siempre positivo, he conversado con gente del gobierno. Cuando hablo con ellos parece que las cosas podrían cambiar pero al día siguiente son peores. Pero soy persistente.

“Tenemos un neoliberalismo extremo”

¿Cuál es su evaluación de la política económica que ha seguido este gobierno?

Yo preferiría no calificarla, porque en la política económica del gobierno hay mucho de motivación psicológica. El primer gobierno del presidente Alan Garcia fue de tal naturaleza que ahora ha querido hacer todo lo contrario y tenemos un neoliberalismo extremo, que, por cierto, inició Fujimori.

¿Qué implicaría un cambio de modelo económico, con miras a un desarrollo sostenible?

Primero un cambio en la educación del país, y volcar todo nuestro esfuerzo a desarrollar la ciencia y la tecnología, es decir, crear grandes institutos tecnológicos. Pero acá no hay ningún interés en hacer esos grandes cambios y con eso ¿cómo vamos a competir en el mundo presente?

Pobreza se habría elevado en el 2009

La República
05 de febrero de 2010
Subiría de 36.2% a 37.8%. Serían más de 460 mil nuevos pobres en el Perú. Impacto se debe a escaso avance del PBI que apenas alcanzaría el 1%. Meta de reducir la pobreza a 30% en el 2011 se vuelve más lejana.

Al parecer la meta del actual gobierno de reducir los niveles de pobreza al 30% hacia el 2011 no se llegaría a alcanzar ya que el año pasado, luego del casi nulo crecimiento económico, la pobreza habría vuelto a aumentar.

Y es que según el Instituto de Economía y Desarrollo Empresarial (IEDDP) de la Cámara de Comercio de Lima si el Producto Bruto Interno (PBI) del año pasado llegara a ser 0.7%, la pobreza habría subido de 36.2% a 37.8%. Es decir, unas 466 mil 117 personas han pasado o retornado a los niveles de pobreza.

“La caída de la economía de 9.8%, que creció en el 2008, a menos del 1% en el 2009, tendría un efecto a nivel nacional y es probable que las zonas más deprimidas y altoandinas se afecten más que otras”, detalló el director del IEDDP, César Peñaranda.

Pero según la institución, para que el nivel de pobreza permanezca constante, el PBI per cápita debería crecer 1.88% al año con un crecimiento del PBI global de 3.35% anual debido a que la población viene creciendo 1.47% por año.

“Nuestra economía tendría que crecer más del 3.4% para reducir y erradicar la incidencia de la pobreza en nuestro país”, refirió.

Pobreza no se reduciría

En esa misma línea, el profesor de Sociología Rural de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) Carlos Aramburú manifestó que durante el 2009 no habría una reducción de la tasa de pobreza como consecuencia de la crisis que se suscitó desde el 2008.

Pero dejó claro que así como no considera que la pobreza se reduzca el año pasado tampoco cree que se dé un aumento en dichas tasas.

“Pero si tendría que ponerme pesimista, la tasa de pobreza podría subir un 1% de 36% a 37%, en ese caso serían medio millón de personas adicionales pobres a los 9 millones que existen, es decir, serían 9 millones y medio de peruanos pobres en el país. Y es que se debe tener en cuenta que por cada 3 puntos porcentuales del PBI, la tasa de pobreza baja 1%”, afirmó.

Pero más optimista se mostró el presidente de la Mesa de Concertación para la Lucha contra la Pobreza, Federico Arnillas, quien sostuvo que según los resultados disponibles hasta el tercer trimestre del año pasado muestran que las cifras del empleo e ingreso de los peruanos son positivas.

“Es por ello que no se debería esperar un incremento de la cifra de la pobreza del 2008”, apuntó.

Perspectivas para este año

Aramburú explicó que si este año el PBI llegara a crecer un 3% sería un triunfo, pero a pesar de ello la pobreza solo se reduciría 1%.

Mientras que la CCL estima un crecimiento de 4% de la economía, con lo que la tasa solo bajaría unos 0.6 puntos porcentuales, es decir, al final del 2010 habría 176 mil pobres menos en el país.

“Pero para alcanzar la meta del 30% en el 2011 se requiere que la economía crezca a un promedio de 9.2% entre el 2010 y 2011, el que está bastante lejos de los estimados”, indicó.

Para lograr la meta de reducir el número de pobres en el país, Arnillas dijo que se debería comenzar por las zonas rurales y urbanas con una estrategia de desarrollo que incluya la ampliación de servicios de educación, salud.

También se debe garantizar el acceso a infraestructura, electrificación y la mejora en el sistema de canales de riego, entre otros.

La cifra
9.2% debe crecer el PBI el 2010 y el 2011 para que la pobreza baje a 30% hacia el 2011.

Las zonas más pobres del país

Los expertos sostuvieron que los peruanos más pobres se encuentran en las provincias de la sierra sur y la amazonía rural, como por ejemplo en Apurímac, Huancavelica. Mientras que la zona más pobre de todo el país es la provincia Datem del Marañón (Loreto).

Respecto al déficit calórico, el experto Federico Arnillas sostuvo que este sigue siendo alto (32%) porque 1 de cada 3 peruanos se encuentra en dicha situación. “Hay que reducirlo porque uno de cada 2 niños menores de 5 años tiene un cuadro de anemia y ello afecta a todos los estratos”, señaló.

Debe indicarse que las cifras oficiales de la evolución de la pobreza en el Perú en el 2009 serán entregadas por el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) en mayo próximo.

lunes, 1 de febrero de 2010

CHINA Y LA CRISIS

1 de febrero de 2010

Alfredo Stecher
Escrito en Espacio Compartido

Arrecia otra vez la discusión sobre las perspectivas de la crisis internacional.

Coexisten tanto un pesimismo como un optimismo moderados sobre la economía occidental y un gran optimismo sobre las de China, la India y Brasil, y sobre su rol en la superación de la crisis mundial, con China como actor principal. Sin embargo hay voces disonantes que advierten sobre problemas intrínsecos a la economía china y sobre los efectos que pueden tener sobre ésta, y luego de retorno, los factores de crisis aún fuertes en las economías occidentales.

Un artículo del Economist, “Not just another fake”, del 14.1.10, discute en profundidad una de las argumentaciones sobre la probabilidad de una crisis en China, la de similitudes con la crisis japonesa de finales de los 80 que desembocó en sus dos décadas perdidas. Para ello compara aspectos claves de la economía china con los del Japón y con Estados Unidos en el pasado.

Es contundente su argumentación en el sentido de que más son las diferencias que las similitudes, y que las cifras de China en los aspectos señalados como críticos no son necesariamente preocupantes.

En cuanto a una sobrevaluación de precios de activos, señala que la relación precio-rendimientos de las acciones, siempre comparando a la China actual con el Japón de fines de los 80, es de 28 en China (después de un pico de 37), vs 70 en Japón; la relación entre el precio promedio de viviendas e ingresos anuales promedio de hogares, de 10, es mucho mayor que en la mayoría de países occidentales, que es de 4 o 5, pero menor a 18 en Japón (y es similar a países desarrollados, si solo se cuenta la población urbana más pudiente, en cuyo caso la relación baja a 4, con la ventaja de ser mucho menor el conjunto de deudas, 35% del ingreso disponible vs 130%, y de provenir la inversión principalmente del ahorro familiar, incluidas mucho mayores cuotas iniciales).

En cuanto al argumento de sobreinversión, el total de inversión fija en 2009 significó en China un 47% del PBI vs 37% en su máximo en Japón, pero un 20% en países occidentales. El estudio señala que la inversión fija per cápita acumulada es equivalente a 5% de USA o Japón, que la relación capital-producto no ha tenido un incremento significativo en el largo plazo, que la productividad total de factores ha tenido un crecimiento rápido. Además señala la conveniencia de comparar el uso per cápita de insumos como el acero y el cemento no con USA de ahora sino a comienzos de siglo, en un nivel comparable de desarrollo material. A pesar de algún desperdicio por inversiones apresuradas consideran que el grueso de la inversión en infraestructura es base de crecimiento futuro.

El tercer aspecto es el gran incremento en préstamos bancarios, que ya ha motivado medidas de enfriamiento de parte de las autoridades chinas. Se señala que el endeudamiento total es mucho menor que en los países occidentales.

Aunque el artículo concede que no es totalmente descartable que reviente alguna de las burbujas señaladas, considera que China tiene mucho mayor capacidad que Japón para manejar y superar una crisis de ese tipo y para seguir creciendo de manera significativa, aunque a un ritmo menor. Para ello compara la situación actual de China con las de Japón, Corea y Taiwán en los 60, cuando su nivel de desarrollo económico era más parecido, y la capacidad de éstos de salir rápido de una crisis.

La mayor preocupación se refiere a lo que es percibido como una errónea interpretación china de la experiencia japonesa, que lleva a repetir el error de una prolongada resistencia a la apreciación de su moneda, y, en menor medida, la repetición del error de una política monetaria excesivamente laxa.

Si bien el análisis precedente es serio, obvia el tema de los ciclos económicos y minimiza el de la interdependencia de la economía mundial. Las economías de Estados Unidos a inicios del siglo pasado y de Corea y Japón en su segunda mitad, con las cuales se compara a China, no han estado exentas de ciclos económicos y crisis amplias en cada nivel de desarrollo. Si bien China ha mostrado, con su economía altamente centralizada, una gran capacidad de contrarrestar y modular sus ciclos en su fase crítica, la conjunción de crisis internas y externas y las tensiones sociales bien pueden en algún momento limitar esa capacidad y llevar a una reducción mayor de su tasa de crecimiento. China está movilizando su inmenso mercado interno para compensar la debilidad de su mercado externo, pero una posible nueva profundización de la crisis internacional no la dejaría totalmente indemne.

No se puede analizar a la economía china solo de manera aislada, sino que es preciso echar una mirada al desempeño del resto de la economía mundial. Los mercados de valores, aunque con reiterado nerviosismo, muestran principalmente optimismo. Pero está claro que han sido nulos en la predicción de las anteriores crisis y, en especial, de la última. Todo indica que la gran intervención gubernamental y de las bancas centrales ha impedido una fuerte recesión, de otro modo inevitable. Sin embargo el tejido económico mundial aún se encuentra en un estado precario, con numerosas fuentes potenciales de una profundización adicional de la crisis. Por un lado está la debilidad de muchas de las grandes entidades financieras norteamericanas y de sus mercados inmobiliario y laboral, junto con la decreciente capacidad política de su gobierno para intervenir; por otro lado están puntas de icebergs como la posible insolvencia del estado griego y el problema de pagos de Dubái, que no se han desencadenado como crisis, al menos aún, por el manto protector de la Unión Europea y de Abu Dhabi.

El sistema económico mundial ha sobrevivido a un terremoto muy fuerte. Una réplica fuerte, que está en gestación y no se sabe si podrá ser contrarrestada, puede implicar la temida ve doble con depresión. Ojalá no se produzca, pero todos los agentes económicos y políticos deberían incluirla como un escenario posible. Con ello, paradójicamente, a la vez se aumenta la probabilidad de que se produzca, pero también la de enfrentarla con esfuerzos coordinados de gobiernos y grandes actores económicos.

Publicado por Espacio Compartido